martes, 22 de julio de 2014

La Gran Barrera de Coral, en el noreste de Australia, se encuentra en el peor estado de conservación desde que se comenzaron a realizar los registros y su situación empeorará en los próximos 40 años, informaron hoy lunes fuentes científicas.

Aseguran fuentes científicas

La Gran Barrera de Coral se encuentra en su peor estado de conservación

La Sociedad Australiana de Arrecifes de Coral indicó que los corales están sometidos al vertido de tres millones de toneladas de material de dragado y que los corales no pueden regenerarse debido al estrés al que están sometidos.

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El aumento de la actividad humana, entre otros factores, pone en riesgo al arrecife (cortesía)
EL UNIVERSAL
lunes 21 de julio de 2014  10:25 AM
Sídney.- La Gran Barrera de Coral, en el noreste de Australia, se encuentra en el peor estado de conservación desde que se comenzaron a realizar los registros y su situación empeorará en los próximos 40 años, informaron hoy lunes fuentes científicas.

Un comité del Senado australiano investiga la gestión del Gobierno federal y del estado de Queensland de la Gran Barrera, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1981 por la Unesco que evalúa su inclusión en la lista de patrimonio en peligro, informa Efe.

Un grupo de científicos dijeron a este comité que la Gran Barrera está amenazada por el desarrollo costero, que incluye el vertido de tres millones de toneladas de material de dragado en el parque marino, y que los corales no pueden regenerarse debido al estrés al que están sometidos.

La Sociedad Australiana de Arrecifes de Coral, la organización más antigua del mundo que estudia estos organismos, indicó que los corales han disminuido a la mitad desde la década de 1980, cuando la Gran Barrera fue declarada Patrimonio de la Humanidad.

El presidente de la entidad, Peter Mumby, dijo que "en 2050 se calcula que habrá un menor número de peces y grandes mantos de algas marinas en los lugares en que se levantan las complejas estructuras coralinas"

"El arrecife está en el peor estado desde que se comenzó a registrar datos (sobre su situación). Hay mucho que hacer para mejorar su gestión", aseguró Mumby.

El director del Instituto de Cambio Global de la Universidad de Queensland,  Ove Hoegh-Guldberg, dijo al comité parlamentario que las medidas que se han adoptado para proteger esta zona marina son inadecuados y que "las amenazas aumentan. Es tiempo de repensar".

Unesco pidió al Gobierno australiano que presente un nuevo informe ante el Comité de Patrimonio de la Humanidad el 1 de febrero del 2015, para explicar por qué considera que el vertido de material de dragado no tendrá un impacto negativo en la Gran Barrera.

Este proyecto fue anunciado por el Gobierno en diciembre, al igual que el plan de extracción de gas en la isla Curtis, y la construcción de un gasoducto en la zona de la Gran Barrera, que según sus detractores producirá más emisiones de CO2 que Dinamarca y Portugal juntos.

En marzo del 2012, la coordinadora de una misión de la Unesco en Australia, Fanny Douvere, advirtió de que el aumento de la actividad minera ponía en peligro la Gran Barrera de Coral.

La salud de la Gran Barrera, que alberga 400 tipos de coral, 1.500 especies de peces y 4.000 variedades de moluscos, comenzó a deteriorarse en la década de 1990 por el doble impacto del calentamiento del agua del mar y el aumento de su acidez por la mayor presencia de dióxido de carbono en la atmósfera.

domingo, 20 de julio de 2014

Espectacular áea arqueológica del siglo II abre sus puertas a las afueras de Roma (Ví­deo)

Espectacular áea arqueológica del siglo II abre sus puertas a las afueras de Roma (Ví­deo)
Incluye una zona termal y la reconstrucción de la vegetación original
Por Redacción
CIUDAD DEL VATICANO, 20 de julio de 2014 (Zenit.org) - Para ver el vídeo hacer click aquí

Los arrecifes coralinos han disminuido en 50% en el Caribe en los últimos 50 años debido a causas naturales como huracanes y el crecimiento de algas, pero también por el impacto de actividades humanas como la pesca, las aguas negras y el exceso de construcciones, afirma un estudio.

En 50 años la población de corales del Caribe se redujo a la mitad

El informe "Arrecifes Coralinos del Caribe: 1970-2012" señala que los eventos naturales y las actividades humanas amenazan a los corales hasta el punto que, si no se aplican medidas que permitan la supervivencia, en unos veinte años no quedarán muchos más.

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Diversas causas amenazan a los corales, incluyendo los humanos (cortesía)
EL UNIVERSAL
sábado 19 de julio de 2014  10:06 AM
San José.- Los arrecifes coralinos han disminuido en 50% en el Caribe en los últimos 50 años debido a causas naturales como huracanes y el crecimiento de algas, pero también por el impacto de actividades humanas como la pesca, las aguas negras y el exceso de construcciones, afirma un estudio.

El informe "Arrecifes Coralinos del Caribe: 1970-2012", lanzado en todo el mundo este este mes, señala que si no se aplican medidas que permitan la supervivencia de los corales, en unos veinte años no quedarán muchos en el Caribe.

El estudio fue elaborado por científicos de diversas partes del mundo agrupados en la Red Global de Monitoreo de los Arrecifes Coralinos (GCRM, por sus siglas en inglés).

Los arrecifes coralinos son los ecosistemas marinos más diversos del planeta, proveen protección de la costa, purifican las aguas, absorben dióxido de carbono y son fuente de alimento y de esparcimiento.

El informe indica que los arrecifes del Caribe le generan al turismo y a las pesquerías más de 3.000 millones de dólares al año.

Según cita el estudio, en 1972 la bióloga marina Sylvia Earle dijo que los arrecifes del Caribe "estaban prácticamente libres de algas", algo que permitía mayor vida a los corales.

Sin embargo, actualmente ocurre lo contrario y las algas están "sobrecreciendo y envenenando" a los corales del Caribe, advierte la investigación.

El científico del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar) de la estatal Universidad de Costa Rica (UCR), el costarricense Jorge Cortés, explicó a Efe que la extracción de los peces que comen algas atenta contra los arrecifes.

"La extracción de los peces que comen algas, y en especial los peces loro, tiene un impacto desmedido en la calidad del arrecife. Al quitar estos peces crecen las algas que matan los corales", aseveró Cortés, quien formó parte de la investigación internacional.

El experto en arrecifes coralinos y biología marina añadió que si a esto se le agregan los "sedimentos por deforestación, alteración de la costa para construcciones y contaminación, los corales se mueren".

La importancia de prohibir la pesca de peces loro, según el estudio, se refleja en las cifras, ya que cuando se cumple con las regulaciones se ha logrado constatar que se duplica y hasta triplica 14% de cobertura de coral vivo que normalmente se observa en el Caribe.

Un ejemplo de ello son sitios como los arrecifes de Flower Garden Banks, al norte del Golfo de México, que cuenta con 55% de cobertura de coral vivo. La zona tiene estatus de Santuario Nacional Marino, por lo que están prohibidas las redes de pesca y sacar peces loro.

En las islas Bermudas, con 35% de cobertura de coral, se prohibió el uso de redes y pesca con arpón, mientras que en la isla Bonaire también restringieron la pesca, ya que su economía se basa en un turismo que depende de la salud de los arrecifes.

El estudio asegura que donde los peces loro no están protegidos, los arrecifes se "deterioran irremediablemente", y estos están además en lugares donde la actividad humana se ha desarrollado sin control y con un uso recreativo desmesurado.

Entre los lugares más dañados del Caribe destaca Jamaica, los Cayos de la Florida y las Islas Vírgenes.

El deterioro de los arrecifes en el Caribe también se le ha achacado al cambio climático, sin embargo, según los expertos, ha pesado más la falta de presencia de peces comedores de algas.

"El cambio climático no es la principal causa de muerte de los arrecifes del Caribe en el pasado reciente o en la actualidad, pero eventualmente lo será", aseveró Cortés.

El científico agregó que se ha demostrado que los "arrecifes sanos o con poca presión humana se recuperan más rápido de los impactos naturales que los arrecifes bajo presión".

Por su parte, el especialista en conservación de arrecifes coralinos y autor principal del informe, Jeremy Jackson, manifestó en un comunicado que "incluso si pudiéramos hacer que el cambio climático desapareciera mañana, los arrecifes seguirían degradándose".

Para los expertos, todavía existe una esperanza para poder salvar a los arrecifes del Caribe, entendiendo que la supervivencia depende de acciones, por lo tanto el informe aboga en prohibir la pesca de peces loro, el uso de redes de pesca y arpones.

En Venezuela diferentes organizaciones y voluntarios procuran una mejor vida para estos animales marinos en peligro de extinción. Varios de los protagonistas relatan aquí su cruzada llena de sacrificios y experiencias que agradecen. Un documental, Verde salvaje, recuerda en la pantalla grande los esmeros de tres de estos biólogos para conservar la especie

Guardianes de las tortugas

Guardianes de las tortugas
Guardianes de las tortugas
En Venezuela diferentes organizaciones y voluntarios procuran una mejor vida para estos animales marinos en peligro de extinción. Varios de los protagonistas relatan aquí su cruzada llena de sacrificios y experiencias que agradecen. Un documental, Verde salvaje, recuerda en la pantalla grande los esmeros de tres de estos biólogos para conservar la especie

Una estación científica en el mar
De las visitas asiduas al archipiélago de Los Roques surgió un proyecto conservacionista que tiene más de 50 años. La Fundación Científica Los Roques se ha convertido en referencia para cualquier investigación o iniciativa en pro de la naturaleza tanto en el país como fuera de él. En 1966 se inició el proyecto para la conservación de las tortugas marinas con la instalación de una estación científica en el cayo Dos Mosquises, aproximadamente a 45 minutos de El Gran Roque. Hoy alberga a cerca de 250 ejemplares cuyos cuidados comienzan desde tempranas horas del día. “A las 6:00 a. m. empezamos a alimentarlas con algas o sardinas cuidadosamente picadas. Les limpiamos y cepillamos el caparazón, las pesamos, medimos y revisamos para descartar cualquier dermatitis u hongos. Lo mismo se hace con los tortuguillos”, describe Magaly Camargo, directora ejecutiva de la fundación desde hace 17 años.
Aunque cuenta con un título en Administración de Mercadeo, ha encontrado su verdadero oficio junto a las tortugas en la estación. “Aún guardo en mi memoria el momento en que vi eclosionar un huevo: el tortuguillo sacó sus pequeñas aletas y rompió el caparazón, salió corriendo a toda velocidad hacia el mar. Recuerdo hasta el sonido al romper el cascarón”. El trabajo amerita patrullajes y rescate de nidos que estén en verdadero peligro, principalmente de saqueo. “A veces nos avisan de un nido, pero cuando llegamos ha sido saqueado. La  principal amenaza de las tortugas marinas es humana”, asegura Camargo.
La Fundación Científica Los Roques también implementa un programa de adopción que permite colaborar con un monto anual para costear los gastos del cuidado de las tortugas y sus crías. Quienes colaboran tienen la posibilidad de visitar la estación para liberarlas, además de aprender sobre los animales a través de charlas educativas y apreciar la labor de la fundación. En lo que va de 2014 han recibido más de 450 aportes. “La logística requiere trabajo, esfuerzo y es muy costosa. A la vez, es muy gratificante lograr la liberación de más de 18.000 tortugas en este tiempo. Alguna de ellas ha llegado a Sudáfrica, según sabemos por los reportes”.
El programa de educación ambiental está dirigido a la comunidad, especialmente a los niños a quienes se les recalca la importancia de la especie y el ecosistema marino. Los cambios se perciben entre los pescadores, quienes recogen a los tortuguillos que se consiguen y los llevan a la estación para su cuidado. También evitan atrapar a las tortugas, consumirlas u ofrecer sus huevos a los turistas.
La labor de este grupo no siempre ha sido valorada. Recientemente se informó, a través de terceros, la notificación de desocupación de las instalaciones en las que se desempeñan desde hace más de medio siglo.  Pese a ello, Camargo asegura que la conservación, tanto de las tortugas como del ecosistema marino del archipiélago, continuará desde cualquier trinchera.

Página web: www.fundacionlosroques.org
Twitter: @FundaLosRoques
Conservación en Paria
Un recorrido por las costas venezolanas, específicamente por islas Las Aves, despertó el interés por las tortugas y el ecosistema marino en Hedelvy Guada cuando aún era estudiante de Biología en la Universidad Central de Venezuela. El trabajo de campo ayudó a ubicar las áreas de anidación y alimentación de los quelonios, especialmente en la zona este de la península de Paria. Querepare y Cipara son puntos de llegada y desove cada 2 o 3 años de 5 de las 7 especies de tortugas que existen en el mundo: carey, verde, cabezona, cardón y golfina.
Su organización, el Centro de Investigación y Conservación de Tortugas Marinas, comenzó en 2002 como una asociación civil  para la protección de las tortugas, aunque estos años se ha dedicado, además, a formar a los defensores de relevo a través de charlas y talleres.
Guada se encarga de la logística de los patrulleros y el material de trabajo, pero habla con propiedad sobre la faena en las playas que amerita largas jornadas, sin feriados y poco descanso. El patrullaje nocturno —afectado por la falta de personal y de seguridad—empieza a las 8:00 p. m. y termina incluso con los primeros rayos de sol. Al encontrar a la tortuga, el cardonero debe identificarla, marcarla y trasladar sus huevos en caso de ser necesario. La mayoría de las veces se exponen al frío, al calor excesivo, a las contracturas musculares y al levantamiento de peso al tener que cargar los huevos.
El trabajo requiere de una persona muy detallista, observadora y con cierta capacidad física porque conlleva largas y agotadoras caminatas por la playa. “Con este trabajo hay que tener visión a largo plazo, es de décadas, hacerlo solo durante un año no salva a nadie. Puede llegar a ser frustrante, pero soy de las personas que prefieren ver el vaso medio lleno”, afirma Guada, orgullosa de los más de 30 años que les ha dedicado a estos animales. Hace hincapié en la importancia de las comunidades y en su inclusión en la conservación de las especies.
En Querepare y Cipara los pobladores han asumido el mantenimiento y la protección de las tortugas y se encargan de llevar el mensaje a los visitantes para saber qué hacer cuando estas llegan a la playa: mantenerse en silencio, no tomar fotos con flash, no molestarlas, no tropezarlas ni alterar su comportamiento.

Más que una profesión
Entre los 17 y 22 años de edad, el biólogo Héctor Barrios compaginaba los libros y exámenes con salidas de campo y charlas con pescadores. “En esa época tenía una novia que decidió no seguir conmigo porque en todo fin de semana largo, o vacaciones, yo prefería ir a la playa para buscar tortugas, cuidarlas, evitar que las sacrificaran”, recuerda.
En 2003 fundó la ONG Grupo de Trabajo en Tortugas Marinas del golfo de Venezuela, para su conservación. Allí se ha dedicado a concientizar a las comunidades wayuu en La Guajira, a quienes ha sumado a la tarea de conservar la especie. Actualmente cursa en Australia un Phd sobre tortugas marinas y comunidades indígenas, para lo cual ha debido trabajar en las playas de anidación de la tortuga Australiana, Kikila o Flatback. Sus estudios se especializan en las conexiones de las comunidades tradicionales más antiguas con estos animales.
En Venezuela, Barrios ha colaborado con diferentes ONG como Conbive, Fudena, Fundación La Tortuga, Mangle, entre otras. Asegura que hacen falta más personas que se atrevan a cambiar su forma de vida porque ser tortuguero no es solo ser académico o amante de los animales. “Muchas banderas son usadas para proteger al planeta. Hay personas que levantan la bandera de las ballenas; otros, de los arrecifes de coral; otros, en contra del plástico... Mi bandera son las tortugas marinas, el asta es gigante y muchas manos pueden ayudar a sostenerla mejor”.

Aportar un granito
Aún era estudiante de Biología en la UCV cuando Verónica de los Llanos comenzó sus trabajos científicos sobre tortugas marinas. Se trasladó al archipiélago de Los Roques donde se dedicó, con el apoyo de FCLR, a actualizar la información sobre las zonas de desove y alimentación de estos animales, especialmente la especie carey.
Su interés por aprender sobre ellas la llevó a Puerto Rico, Costa Rica y a otros países del Caribe, donde supo cómo desempeñarse con tortugas en agua, lo que le permite acercarse a machos y a ejemplares jóvenes que no suelen salir del mar. Sus conocimientos le sirvieron al regresar a Venezuela, donde trabajó en los campamentos en Cipara del Centro de Investigación y Conservación de Tortugas Marinas. Asegura que su experiencia en esa comunidad fue grata —aun careciendo de electricidad—, pues le gusta convivir con otra realidad, más allá de la naturaleza. Trabajar con tortugas marinas también significa riesgos. “Durante los recorridos en la playa se pueden conseguir incluso zonas de tráfico de drogas, y en el agua también hay peligro de otros animales como los tiburones”.
La labor es recompensada. Para de Los Llanos las tortugas transmiten paz y tranquilidad, en especial al observarlas al nadar.

Rescate y educación
Alberto Boscari, Chelo Nogueira y Juan Pablo Ruiz eran asiduos visitantes de la isla La Tortuga. La idea de una fundación para ayudar al entorno surgió en esos constantes recorridos donde vieron con preocupación la basura, el estado del agua y la falta de conciencia de la gente. En 2002 empiezan los primeros pasos de la Fundación La Tortuga, aunque se formaliza en 2005 con los primeros estudios sobre el impacto en la salud del ecosistema.
Desde hace tres años se implementa el proyecto Red de Aviso Oportuno (RAO) Anzoátegui, ideado para tratar de fomentar y capacitar a miembros de la comunidad, con el fin de que aprendan a atender a las tortugas que desovan en el estado. También amerita un trabajo científico con el patrullaje nocturno, monitoreo y registro de los quelonios, explica Gaizkale Garay, coordinadora de educación de la fundación.
Las charlas y talleres son una de las actividades más importantes para este proyecto. A través de ellas se captan voluntarios que, por lo general, son personas interesadas en conocer más sobre estos animales, su biología, hábitat y cuidados. La tarea educacional se lleva a los colegios y liceos de la zona, donde a través de dramatizaciones y juegos didácticos se les enseña a los niños la importancia de las tortugas marinas en el ecosistema. “Esta es la parte más bonita del proyecto, porque sensibilizar es muy motivador, llevar ese mensaje a los muchachos que, a su vez, lo llevan a sus hogares. Aún nos queda mucho por hacer, sobre todo entre los pescadores, aunque ellos saben que la especie está en extinción”.
La Fundación La Tortuga lleva a cabo el programa de adopción virtual de las tortugas que también les permite recaudar fondos para costear los cuidados y los trabajos de patrullaje nocturno, afectados cada vez más por la inseguridad en la zona. “No es todo lo que quisiéramos, pero aún recorriendo la playa en el día podemos ver huellas y el rastro del nido, y guiados por nuestro equipo de expertos podemos identificar la especie o cuánto tiempo tiene el nido. En la fundación se labora con pocos recursos, mas el trabajo y las satisfacciones que implica salvar a las tortugas sobrepasan al equipo. “La primera vez que vi una tortuga no me contuve, grité y salté de la emoción porque es una sensación increíble, nunca se olvida”.
Recalca la importancia de cuidar el entorno y las especies naturales. “La gente debe entender que somos parte de la naturaleza, no sus dueños. El hombre en búsqueda de una mejor calidad de vida está modificando todo; en cambio, los animales deben modificarse ellos, cada vez más a una velocidad mayor”, insiste.

Página web: www.fundacionlatortuga.org
Twitter: @fundatortuga

Verde salvaje
Los biólogos Verónica de Los Llanos, Héctor Barrios y Marco García, con la ayuda del experto holandés Robert van Dam, cuentan sus aventuras en Verde salvaje: el primer documental venezolano sobre naturaleza que se proyecta en cine. Fue dirigido por Belén Orsini y se filmó en tres locaciones importantes para el desove y la alimentación de las tortugas marinas: isla de Aves, Los Roques y La Guajira. La filmación, que tardó cerca de siete semanas, implicó un gran trabajo y una logística impresionante: cámaras acuáticas, el traslado en un buque de la Armada Nacional, lancheros y un equipo de apneístas (incluyendo al conocido Carlos Coste).
El documental derriba mitos sobre esta especie, sobre todo que son lentas o débiles. “Sacar a un macho tortuga del agua implicaba el esfuerzo de cinco hombres porque estos ejemplares sobrepasan los 300 kilos de peso, son muy ágiles, veloces y con aletas muy fuertes”.

Sacrificios con recompensa
La temporada de desove es la más esperada durante el año por José Alberto Martínez, funcionario con un enorme amor por las tortugas marinas.
Desde hace cinco año es voluntario en el Centro de Investigación y Conservación de Tortugas Marinas, donde se desempeña como asistente de investigación. Sus vacaciones trascurren entre caminatas arduas por Querepare, medir tortugas, cuidar los nidos, cargar los huevos y vigilar los viveros. A veces se va a dormir cuando el resto de la comunidad se despierta.
Recientemente regresó de Paria y fue ingresado en una clínica de emergencia por una fuerte lumbagia que le ocasionaba mucho dolor y le impedía continuar sus labores en la playa. “Soporté el dolor por ocho días, pero ya no aguantaba más. Es un trabajo duro, agotador, que no es para todas las personas, pero la recompensa es grande”.
Martínez, un defensor a capa y espada de la naturaleza, organiza rifas para recaudar fondos para las tortugas, además de ejecutar un programa de reciclaje en su sitio de trabajo.

sábado, 19 de julio de 2014

Unesco reconoció importancia del Proyecto Cariaco Durante 19 años se ha estudiado el impacto del cambio climático en la fosa

Unesco reconoció importancia del Proyecto Cariaco

Durante 19 años se ha estudiado el impacto del cambio climático en la fosa

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La fosa de Cariaco guarda una enorme riqueza CORTESÍA
EL UNIVERSAL
viernes 18 de julio de 2014  12:00 AM
Los estudios sobre el cambio climático realizados para el Proyecto Cariaco: Ventana a la Oceanografía en Venezuela" fueron reconocidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) durante la conferencia en conmemoración del científico Roger Revelle.

La presentación del proyecto se hizo en la 47 Sesión de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la Unesco y estuvo a cargo de dos venezolanos, Baumar Marín, por el Instituto Oceanográfico de Venezuela y Máyida El Souki, por la Fundación de Ciencias Naturales la Salle, reseñó la agencia AVN.

Ambos investigadores recibieron el reconocimiento por el estudio del impacto del cambio climático en la depresión marina de Cariaco, estado Sucre. El Proyecto Cariaco se inició en 1995 con participación del Instituto Oceanográfico de la Universidad de Oriente, el Instituto de Tecnología y Ciencias Marinas de la Universidad Simón Bolívar y la Fundación La Salle.

Sobre el proyecto, Baumar Marín explicó que "en el mar oriental de Venezuela se encuentra un lugar único llamado Fosa de Cariaco. Sus características biogeoquímicas y su aislamiento de las aguas circundantes la hacen un lugar especial para la investigación oceánica. Es la segunda cuenca anóxica natural más grande del planeta, después del mar Negro y la única cuenca permanentemente anóxica en aguas marinas abiertas".

Añadió que "el proyecto ha puesto a la disposición de la comunidad científica una serie de tiempo que inició en 1995 y que continúa generando información hidrográfica, meteorológica, geológica, química y biológica que permite interpretar el impacto del clima en los recursos pesqueros de la zona y el flujo de sedimento y carbono dentro del mar y a la atmósfera".

Por su parte, Máyida El Souki comentó que tras la presentación han sido invitados a participar en el Congreso Latinoamericano de Ciencias del Mar, a realizarse en Cuba en noviembre de 2014, para exponer el proyecto. 

viernes, 18 de julio de 2014

Una escuela llamada Fundación Científica Los Roques Consejo comunal pide que la fundación no sea desalojada del parque.

Testimonios sobre su importancia en el archipiélago

Una escuela llamada Fundación Científica Los Roques

Consejo comunal pide que la fundación no sea desalojada del parque.

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Han realizado estudios de conservación de tortugas CORTESÍA
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DANIEL GONZÁLEZ CAPPA |  EL UNIVERSAL
viernes 18 de julio de 2014  09:46 AM
Casi 48 años no se olvidan fácilmente. Aquellos que trabajaron en la Estación Biológica Dos Mosquises de la Fundación Científica Los Roques coinciden en varias ideas: "fue mi mejor escuela. Los mejores momentos de mi vida".

Todavía no conciben la idea de que estos casi 48 años serán desmantelados en apenas 76 días si no se revoca la medida firmada por las autoridades del Territorio Insular Francisco Miranda y del Ministerio de Agricultura y Tierras que exige, de acuerdo a la resolución publicada en la Gaceta Oficial N 40.443 con fecha del 30 de junio, que la fundación desaloje sus instalaciones en el parque nacional, incluyendo laboratorios y viviendas dedicadas a estudios científicos.

Estas instalaciones ubicadas en el archipiélago venezolano recibieron a científicos de todo el país, como a Alejandro Luy que, en conjunto con la Sociedad Conservacionista Audubon, pudo levantar un registro de la avifauna en el parque nacional en el año 1992. Este inventario permitió conocer los tamaños de las colonias y zonas de anidación de especies como bobas, gaviotas y pelícanos.

Una de las virtudes que destaca Alejandro Hernández es que se encontró con una escuela de contacto con la naturaleza. Hace 34 años participó en los programas de formación de la Fundación interesado en la ecología marina y terminó convirtiéndose en educador ambiental con el objetivo de instruir a los habitantes de la zona sobre la importancia y vulnerabilidad del archipiélago venezolano. "La idea no era que las investigaciones se quedaran en un documento científico, sino llevarle ese conocimiento a la gente", continúa.

Pionera en estudio de tortugas 

Pedro Vernet, especialista en tortugas marinas, indica que la Fundación es una de las instituciones pioneras en investigación y conservación de estos animales, con cerca de 45 años de trabajo.

"Hay algo importantísimo que es que los esfuerzos de conservación de tortugas marinas deben ser continuos en el tiempo. En este momento, el proyecto que está andando firmemente es el proyecto de la sala de cría, que es un proyecto muy antiguo, con cerca de 43 años", relata Vernet.

Destaca que el trabajo de la Fundación ha dado frutos y que ahora se ven más tortugas que antes. "Es una lástima que desalojen. La Fundación y la estación son un puntal en Venezuela para la investigación y la conservación de las zonas marinas y costeras", dice Vernet.

También destaca que él está dispuesto a trabajar con quien sea. "No sé cómo podemos hacerlo, pero tenemos que unir fuerzas en conjunto".

Luy implora que se llegue a un acuerdo intermedio que permita a todas las partes seguir trabajando en Los Roques. "La Fundación Los Roques tiene metodología e investigación".

El Consejo Comunal de Los Roques, a través de un comunicado divulgado en las redes sociales, pide que la medida sea revocada. "(La Fundación) ha contribuido constantemente en todos estos años a la preservación eco ambiental del Parque Nacional Los Roques, con innumerables cursos de capacitación a nuestros estudiantes, estudios de centenares de biólogos marinos con constante monitoreo de nuestro frágil eco sistema".

miércoles, 16 de julio de 2014

Changyuraptor yangi era un predador que planeaba en lo que hoy es Liaoning, en el noreste de China

Notitarde 16/07/2014 

El sorprendente dinosaurio volador de cuatro alas


BBC Mundo
Redacción internacional, 16 julio 2014.- Las notables plumas de su cola, que podían medir hasta 30 cm, son las más largas entre los dinosaurios no aviarios. Y además, tenía un par de alas traseras.
Su inusual plumaje le permitía aminorar la velocidad durante el vuelo y aterrizar suavemente, según sugieren los científicos en un estudio que publica la revista Nature Communications.
Por sus peculiares rasgos, C. yangi es una nueva especie de microraptor (pequeña rapaz), un grupo emparentado con los aviarios primitivos.
Estas extrañas y antiguas criaturas ofrecen pistas sobre el origen del vuelo y sobre la transición de los dinosaurios emplumados a las aves.
Los paleontólogos pensaron alguna vez que los planeadores de cuatro alas eran un eslabón en el camino hacia el vuelo de dos alas.
Pero recientes descubrimientos fósiles sugieren que los animales del género microraptor pertenecían a una rama evolutiva aparte.
El vuelo probablemente evolucionó muchas veces en diferentes especies emplumadas, no solamente en el linaje que finalmente se transformó en aves.
Cola de control
El esqueleto de C. yangi fue descubierto por un equipo de investigadores de la universidad china de Bohai y del Museo de Historia Natural del condado de Los Ángeles, Estados Unidos.
Con sus 132 cm desde el hocico hasta la punta de la cola, es el dinosaurio de cuatro alas más grande jamás hallado, más largo que un águila o un albatros de hoy en día.
Las plumas en su extremidades posteriores son inusualmente prominentes, lo que indica que eran de hecho alas traseras y jugaban un rol en el vuelo, dicen los científicos.
Al calcular la elevación y el arrastre generado por las plumas, los autores concluyen que C. yangi utilizaba su larga cola para compensar su gran tamaño y mantener el control mientras estaba en el aire.
"El bajo alargamiento (en aeordinámica, la proporción entre la longitud y el ancho medio de un ala) de la cola del nuevo fósil podría haber actuado como estructura de control del ángulo de paso reduciendo la velocidad de descenso".
"Esto podría ser esencial para un aterrizaje seguro o para atacar con precisión a una presa", escriben los autores.
"Tal estabilización del ángulo de paso podría ser particularmente importante para grandes microraptores (ya que volarían y descenderían más rápido que los individuos más pequeños), y este efecto explica por qué el abanico de plumas de la cola es excepcionalmente largo".
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