martes, 24 de diciembre de 2013

Recrear el nacimiento del Niño Jesús obliga a reencontrarse con aquella infancia que dio pie a los sentimientos de la madurez. Puede que no todo haya sido tan feliz como cuentan las fábulas o las películas, pero es indiscutible que lo que se vive hoy, como ayer, es una manifestación de que pese a la adversidad, de que pese a los decretos de cuantos Herodes se crean herederos de la verdad; siempre habrá, por pequeña que sea, la esperanza de saberse en el camino sinuoso y escarpado que conduce, incluso con dolores de parto, hacia el portal en el que, en definitiva, se resume la esencia de una vida que comienza, el llanto del encuentro con el mundo, la aspiración del aire vital, la lucha por hacerse hombre, la activación de lo que queremos ser sin saberlo... el nacimiento del Niño Jesús.

El Niño Jesús

En cada muchacho que nace está puesta la esperanza por un futuro que se labra desde hoy

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ALFREDO YÁNEZ M. |  EL UNIVERSAL
martes 24 de diciembre de 2013  12:00 AM
Del Niño Jesús se pueden contar tantas historias como vidas se hayan vivido. Desde la espiritualidad teológica, se trata de la manifestación perfecta del amor de Dios por el hombre y con la óptica de la sensibilidad humana, no es otra cosa que la representación más pura de cuánto puede lograrse con una sonrisa surgida desde la humildad.

La Navidad puede significar muchas cosas para el ser humano. En ella brotan sentimientos de nostalgia, reconciliación, encuentro. Pero está muy claro que el Niño Jesús, por sí solo, como protagonista indiscutible de la fecha, marca -para siempre- el devenir conceptual de los valores más puros del hombre.

De cómo presentemos a ese Niño, de cómo lo entendamos, de cómo le demos forma en la conciencia de los millones de niños, dependerá la comprensión de lo bueno y lo malo, de la sanción, del premio, de la felicidad, del compromiso, del emprendimiento, del respeto, de la credibilidad, de la confianza, de la coherencia.

Los expertos indican que la primera infancia es la edad en la que se absorben los cimientos de la personalidad; y es justo en ese tiempo cuando se experimenta esa relación directa entre el niño de carne y hueso, entre el niño que llora, que se porta bien o mal, que estudia, que hace sus tareas o no, con ese otro Niño intangible, que de buenas a primeras se instituye como el gran juez del comportamiento.

Todo lo que se teje respecto a la expectativa por la llegada del Niño Jesús es una lección miles de veces iniciada, nunca terminada y con infinidad de resultados en la conciencia individual y colectiva de un conglomerado social que vive, a su muy par- ticular modo, la trascendencia de un hecho histórico, probablemente novelado, que narra la historia bienaventurada de una pareja en crisis y la llegada de un hijo; justo cuando las condiciones ideales no existían.

Cuanto se le añada a ese guión no es más que sentimiento, esperanza e ilusión; y de eso sabe mucho ese Niño Jesús que cada año redescubrimos por estos días y que se representa en imágenes, tarjetas y, sobre todo, en los gestos y actitudes de un pueblo con fe.

Sin ir muy lejos

San Agustín, de quien se dice fue el más santo de los humanos y a un tiempo el más humano de los santos, recomienda: "entra en ti mismo, en el interior del hombre habita la verdad".

Cada vez que alguien piensa en el Niño Jesús, toma como propia aquella premisa agustiniana.

Para conocer y comprender al Niño Jesús, y sus efectos en nuestra vida, es imprescindible entrar dentro de uno mismo, rebuscarse, y notar cómo por allí, en algún espacio, está todavía la carta llena de esperanza, la tristeza por el regalo que no llegó; el llanto por enterarse de lo que nadie quiere en la noche de Navidad, la ilusión de recibir al Niño Jesús, aun cuando se supiera todo lo que no se tiene que saber, la emoción de contar con aquello por lo que tanto se luchó durante el año y, sobre todo, la certeza de reconocer que con la venida del Niño Jesús, también venía (viene) un dejo de alegría compartida, una pizca de reencuentro familiar, una dosis alta de solidaridad, una inexplicable vocación de que los sueños pueden ser posibles, una necesaria e inevitable voluntad por querer ir a más.

El Niño Jesús, envuelto entre pajas en el pesebre, cubierto con algodones, vestido con galas, o adorado como el Divino Niño; no es más que la ratificación de que en esa infancia inocente, de que en cada muchacho que ve la luz, está puesta la esperanza del mundo, está depositado un futuro que no puede esperar por las decisiones del mañana sino que depende, como en los días de la huida de Egipto, de la visión clara y con acciones para que el misterio teológico siga explicándose por sí solo en cada nacimiento.

Cosa de niños

Creer en el Niño Jesús es una actitud, es una fortaleza espiritual que ayuda a soportar los vaivenes de la vida material, es en definitiva recordar que en el fondo de lo que somos siempre hay un tiempo para pedir y recibir desde la humildad.

Pese a todo lo que la sociedad del consumo impone, el Niño Jesús trasciende a las cosas, a los juguetes, a los deseos meramente materiales. Para una sociedad sincrética como la nuestra, el Niño Jesús es mucho, pero mucho más, que un figurín cargado con regalos.

Por eso, para nosotros el Niño Jesús es la personificación de un amor inocente, desinteresado; capaz de transformar en sonrisa la más amarga de las tristezas y en certeza la más absoluta desconfianza.

Para que eso suceda hace falta madurez, por lo que creer en el Niño Jesús no es cosa de niños, es una decisión adulta; que invita a la fe.

Probablemente la ciencia se declare incapaz de explicar los porqués de tanta ilusión derramada durante estas horas, de cuánta alegría a escala, interpretada por miles de niños felices por sus regalos complacientes, y a un tiempo por tantos y tantos Panchitos Mandefuá.

Los estudiosos de las nuevas tendencias espirituales hablarán de energías positivas, de buenas vibras alrededor de los solsticios y de otras tantas teorías que se empeñan en desestimar un legado de costumbre y fe sintetizado en el aprendizaje de un mensaje tan claro como el llanto de un recién nacido cuando tiene hambre.

Todos los días es Navidad

¿Cuántos Niños Jesús nacieron hoy? Millones es la respuesta.

Creer en el Niño Jesús no se reduce a escribir una carta rotulada con el siempre antiguo y siempre nuevo encabezado de "Querido Niño Jesús" y enviarla por correo (ahora por email) hasta esperar la medianoche de hoy o la mañana de mañana.

Lo del Niño Jesús, esa representación mágica hecha dogma, es bastante más simple; como todas las cosas de Dios.

Todos los días, en cualquier maternidad, en cualquier espacio donde una madre se las ingenie, por sus medios o con los más eficientes métodos tecnológicos, para dar a luz una vida, allí estará naciendo un Niño Jesús.

Ese es el misterio del mayor de los regalos, esa es la esencia de una enseñanza repetida, que cada año, con renovada fe, independientemente de los cánones religiosos -y aquí habría que decir de las militancias partidistas-, se manifiesta por estas fechas.

¿Cuándo si no, es con la llegada de un niño, que las familias se unen, se llaman, se desean lo mejor?

El Niño Jesús, multiplicado por miles de millones de esperanzas, es entonces el principal motivo, el mayor de los argumentos, para insistir en aquella carta de los buenos deseos; en aquel petitorio de paz y amor, de ventura, de prosperidad.

Hoy, como ayer

Recrear el nacimiento del Niño Jesús obliga a reencontrarse con aquella infancia que dio pie a los sentimientos de la madurez. Puede que no todo haya sido tan feliz como cuentan las fábulas o las películas, pero es indiscutible que lo que se vive hoy, como ayer, es una manifestación de que pese a la adversidad, de que pese a los decretos de cuantos Herodes se crean herederos de la verdad; siempre habrá, por pequeña que sea, la esperanza de saberse en el camino sinuoso y escarpado que conduce, incluso con dolores de parto, hacia el portal en el que, en definitiva, se resume la esencia de una vida que comienza, el llanto del encuentro con el mundo, la aspiración del aire vital, la lucha por hacerse hombre, la activación de lo que queremos ser sin saberlo... el nacimiento del Niño Jesús.

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lunes, 23 de diciembre de 2013

Desentierran la historia funeraria de la Caracas colonial...El antropólogo Luis Guillermo Román encontró 28 nichos, ocupados en su mayoría por frailes franciscanos, y 2 osarios



Desentierran la historia funeraria de la Caracas colonial

El antropólogo Luis Guillermo Román encontró 28 nichos, ocupados en su mayoría por frailes franciscanos, y 2 osarios 

Con fina caligrafía hecha a base de grafito alguien escribió el nombre de Juan Nepomuceno Reina en una pared de ladrillo. Junto a la identificación hay una fecha: agosto 5 de 1794. Desde entonces reposan los restos del fraile franciscano en una cripta localizada bajo la sacristía de la iglesia de San Francisco. Afuera del templo no cesa el voceo de los buhoneros de la avenida Universidad y el barullo de las inmediaciones del Palacio Federal.
Un total de 28 nichos y 2 osarios fueron encontrados este año en un área de 48 metros cuadrados bajo la sacristía del templo. Otros 24 franciscanos cuyos nombres están escritos en grafito descansan en los nichos. La tumba 25 tiene una placa de mármol con el nombre de José María Barroeta –abuelo del periodista y escritor fallecido Pedro Barroeta– con fecha de 1853. A diferencia de estos, los 3 nichos restantes no están cerrados con una pared de ladrillos. Los restos allí depositados están descubiertos. Hay un cráneo sobre una pila de huesos y una urna de madera con la inscripción 1863 marcada en un lateral. Un trozo de periódico de enero de 1946 permite inferir a Luis Guillermo Román, antropólogo y coordinador del Proyecto Arqueológico de la iglesia de San Francisco, que esa fue la fecha en que el cuerpo se trasladó desde una de las naves del templo –donde fue enterrado originalmente– hasta la cripta, a raíz de la construcción de una puerta lateral.
En 2011 comenzó la restauración de la iglesia de San Francisco, uno de los primeros templos de la Caracas colonial levantado en 1593, según el diseño del maestro alarife don Antonio Ruiz Ullan, como un anexo del convento de San Francisco, que hoy es el Palacio de las Academias. La recuperación abrió la puerta a la memoria funeraria caraqueña. 
El investigador comenzó el registro de los retablos y a medida que avanzaba la obra elaboró un proyecto para despejar y liberar la cripta que hasta el año pasado funcionó como depósito. “El acceso estaba restringido. Había una reja que impedía el paso. Lo primero que hicimos fue limpiar y ponerle luz al salón, y nos encontramos con que todo estaba frisado. Bajo el friso se veían con luz rasante los rasgos de los escritos en las paredes. Comenzamos a decapar y nos encontramos con los nombres de los que están enterrados aquí”, explica Román.
Cada nombre está escrito con diferente caligrafía. Una vez confirmada la presencia de los nichos, correspondió el turno de los osarios. Una capa de cemento cubría el piso de ladrillo original. Ese piso estaba 40 centímetros por encima de la altura actual. Se removió, se encontraron los ladrillos, varios escalones y un promontorio de tierra. Para Román no fue sorpresa que al excavar apareciera el osario, pues era una figura propia de las iglesias coloniales. La novedad fue que hubiese dos.
“Creemos que el osario que está más lleno corresponde a los no religiosos, que incluye a condes, marqueses y principales de Caracas, miembros de la clase pudiente de la ciudad que pagaban para ser enterrados en los templos. El otro debe ser de representantes de la Iglesia”, agrega.
Las fosas de los osarios tienen 2 metros de profundidad cada una. Por lo menos 1,4 metros están llenos de huesos.
A la vista de todos
El objetivo de Román es hacer de la cripta un área que se pueda visitar. La última etapa del proyecto es que se convierta en museo. Hasta ahora han avanzado en la iluminación y presurización, esta última necesaria para que el dióxido de carbono que emiten los humanos al respirar no afecte las tumbas. Román afirmó que falta incorporar una pasarela de vidrio o de acero perforado, con capacidad para soportar una persona a la vez, que se ubicará por encima de los osarios y equidistante de los nichos, de manera que sean visibles las inscripciones y las fichas descriptivas que las acompañarán.
El recorrido museístico empezará en la sacristía, que también fue restaurada y donde, entre otros tesoros, se conserva el único zócalo que permanece en su lugar desde la Colonia y un armario que perteneció al abuelo de Simón Bolívar, quien hace 200 años recibió su título de Libertador en ese templo, al finalizar la Campaña Admirable, el 6 de agosto de 1813.
Valor patrimonial
Los trabajos de restauración de San Francisco estuvieron en manos de la Dirección de Patrimonio, adscrita a la Cancillería, y luego pasaron a la Fundación Propatria 2000. Luis Guillermo Román, coordinador del proyecto arqueológico,  reconoce que en este momento las obras para la musealización avanzan a paso lento y solicita mayor vigilancia en la cripta.
"La recuperación del patrimonio no se puede ejecutar como si se tratase de un operativo. Muchas veces se intervienen las iglesias de manera poco consciente y el valor real, estético, histórico y patrimonial se pierde. No es sólo poner un edificio bonito, sino que sean bonitos estéticamente y embellecer su historia. Un edificio de 500 años no se restaura en 6 meses. Si no reconocemos nuestro pasado, vivimos en un presente a medias y en el futuro no sabemos si lo conocerán”, afirmó el experto. 
El templo es Monumento Histórico de la Nación desde en 1956. Los terremotos de 1641 y de 1812 obligaron a reconstruir el edificio. Antonio Guzmán Blanco ordenó la remodelación en 1887, a la que se debe el aspecto actual. La más reciente intervención de la iglesia se hizo en 1953 y estuvo a cargo del arquitecto Luis Malaussena, autor del Paseo de la Nacionalidad en Los Próceres.
Los Datos
Luis Guillermo Román participó en la restauración de la catedral de Valencia, donde también se encontraros restos arqueológicos 
En San Francisco hay tres criptas. La recuperada por Román, una que está a la vista perteneciente a la orden de los franciscanos y otra, en la que se cree están los españoles y principales más poderosos del período colonial.

Un día de agosto de este año, alguien cavó en el piso de un caserón en remodelación, en Coroy encontró un tesoro incrustado en la tierra.


www.biendateao.com/milagros-socorro-el-bano-judio/


Un día de agosto de este año, alguien cavó en el piso de un caserón en remodelación, en Coroy encontró un tesoro incrustado en la tierra.
Era unamikve o baño judío, que había sido instalado en la antigua casa de la familia Senior, donde funcionaba el Museo Alberto Henríquez, sujeta a trabajos de refacción por la Gobernación de Falcón.
Es poco lo que se ha sabido del precioso hallazgo, pero la solitaria nota de prensa oficial que reportó el descubrimiento dice que se trata de una estructura que data de 1774, año en que la familia Senior adquirió la vivienda.
La mikve es, básicamente, un estanque profundo hasta completar la altura de una persona adulta, dotado de escalones por donde desciende el usuario. En realidad, deberíamos decir la usuaria puesto que la mikve es usada, sobre todo, por las mujeres para su baño ritual de purificación al séptimo después de la menstruación. No puede llenase con agua estancada, sino que debe ser agua corriente.
La escueta gacetilla establece que la mikve de Coro no solo es “la única de su tipo excavada en Venezuela, sino probablemente en el continente americano”. Dice también que únicamente “se han encontrado tres en Europa y ahora esta en el Falcón”. Como no se precisa cuál es la especificidad de la mikve recién encontrada, no entendemos muy bien cuál es su singularidad, puesto que evidentemente hay mikves en todas partes del mundo.
Lo que sí sabemos es que contaba con dispositivos para almacenar agua pura que no fuese tocada ni recolectada por diligencia humana, probablemente agua de lluvia, y que no se filtrara hacia el suelo.
Ya hacia el final del despacho periodístico se comenta, casi al pasar, que en el sondeo “se encontró también cerámica indígena que data de entre 300 y 1000 años después de Cristo, cerámica colonial, un centavo de 1876, piezas dentales de seres humanos, restos culturales y óseos, entre otros”. Esto revela que la casa Senior fue levantada sobre un asentamiento indígena prehispánico.
El descubrimiento se produce en los tiempos en que la comunidad judía venezolana ha mermado en número, por un conjunto de motivos entre los que destaca el antisemitismo del régimen que ha gobernado en Venezuela en los últimos 15 años. Un periodo, además, en el que los controles de la economía y la persecución a los sectores privados han ahuyentado a todo el que pueda irse.
Pero ese no es el punto. Lo fundamental es comprender qué nos dice el hallazgo del balneario donde iban las mujeres judías, radicadas o nacidas en Coro ya en el siglo XVIII, para hacer su inmersión mensual de dos o tres horas.
Qué nos dice ese tajo en la tierra donde reposan los huesos de los indígenas que habitaron ese lugar mucho antes. Qué nos dice esa coincidencia en la tierra que nos ha recibido a todos, que nos ha alimentado, nos ha aliviado, nos ha dado una nacionalidad, un paisaje, un clima y una luz que marca nuestros recuerdos con una determinada tonalidad y tibieza.
Algo tiene que significar el hecho de que estén juntos, confundidos, amarrados, los restos de la cultura material de los judíos de Venezuela y de los más antiguos habitantes del territorio.
Si los sonidos se conservaran, así como perduran las edificaciones, las monedas y los fragmentos de mayólica, podríamos escuchar los oraciones de las mujeres que se enjabonaban morosamente en la mikve de Coro, trenzadas con los cantos de las mujeres que siglos antes completaban esas ceremonias de higiene que, según ha documentado Pedro Cunill Grau, eran igual de minuciosas en las comunidades indígenas que sedujeron a los europeos por el dulce aroma que emanaba de sus cuerpos.
Ni el tiempo ni las jerarquías de los hombres las han desunido.
Ninguna partición ha logrado separarlas. Es como si la tierra donde alguna vez hemos desenredado el cabello, limado durezas y frotado la piel hasta enrojecerla, nos mantuviera juntos por los siglos.
A los pocos meses ver la luz el baño judío y las osamentas indígenas, aparecidos en un puñado de metros cuadrados en el occidente de Venezuela, se produce un primer intento de diálogo entre fuerzas conscientes de que estamos condenados a la mutua cooperación, al entendimiento y la coincidencia en el terreno del respeto.
Finalmente, cuando vengan los arqueólogos con sus palas y sus pinceles encontrarán los rastros de las lágrimas de todos, algunos platos, quizá unos cuadernos garrapateados con el castellano de Venezuela. Y no seremos más que una veta donde todos habremos sido regados por agua de lluvia de nuestro cielo.

domingo, 22 de diciembre de 2013

En el mundo global se construyen las bases legales para el reconocimiento de la importancia de los patrimonios culturales y su conservación a través de la participación activa de sus comunidades. El trabajo pionero realizado por la Dra. Henriqueta Peñalver Gómez tuvo por objetivo hacer una reflexión del marco jurídico venezolano sobre el rescate, conservación y difusión del pasado indígena que ha dado ahora la oportunidad a las comunidades locales, en particular a los pueblos indígenas, de participar en la toma de decisiones sobre el reconocimiento, reestructuración y conservación de su patrimonio cultural. Desde una perspectiva antropológica la Dra Peñalver comenzó a hacer una lectura del marco jurídico-político que protege los derechos patrimoniales indígenas con miras a describir e interpretar las respuestas de las comunidades y de los programas educativos.

Cuando leí el titular en primera página del Diario "El Universal" de fecha 17 de diciembre 2013: "Obra de Cruz Diez se pierde paso a paso" y luego el reportaje de Nadeska Noriega Avila en la pág.3-2, inmeditamente ratifiqué lo que espero con este blog, que la obra que realizó Henriqueta Peñalver Gómez desde su llegada a Valencia y finalizó con su muerte comenzando el milenio en la misma ciudad,  por el dolor que generó en ella el despojo brutal de años de trabajo invertidos para rescatar, conservar y difundir el pasado arqueológico y paleontológico de la Cuenca del Lago de Valencia, expuesto en el Museo de Antropología e Historia del Parque Recreacional Sur, colección que por soberbia y deseos de congraciarse con el gobierno de Hugo Chávez realizaron las autoridades municipales del momento, partiendo la vasta colección en dos mitades, una expuesta en la Casa de los Celis que permanece abierta por la Gracia de Dios y el tesón de su hija la Dra. Carmen del Valle de Salazar y su nieta que fue su mano derecha desde muy jovencita, y la otra en cajas arrumadas llenas de polvo y tratadas con  la desidia de gobiernos municipales y nacionales que desconocieron y desconocen el valor de los ancestros y silencian lo patrimonial, cuando no maltratan con sus gestos, actitudes y omisiones presupuestarias para el mantenimiento de las obras de arte
y de conocimiento de nuestras raices que existen en el país.. Espero que la obra de la Dra. Henriqueta Peñalver no se pierda también paso a paso en el olvido, como lo vemos los que aún estamos en esta Tierra Gracia con todo lo que a patrimonio tangible e intangible se refiere...

Carlos Cruz Diez Foundation



                                                                        ASI ERA

Poco a poco desaparece obra de Cruz-Diez en Maiquetía

El policromático piso del Aeropuerto un muestra avanzado deterioro

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Mosaiquillos levantados, grietas, abultamientos y desgaste general se observa de la pieza de arte CRUZ SOJO
NADESKA NORIEGA ÁVILA |  ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
martes 17 de diciembre de 2013  
Maiquetía.- Es un ícono, un símbolo del principal aeropuerto del país. Quienes llegan o van por la terminal internacional del Aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía reconocen en el pasillo principal, y en dos de sus paredes, de vibrantes colores secuenciales que es claramente una pieza de arte cinético. Algunos ignoran que la obra es del maestro Carlos Cruz-Diez, quien en el afán de diseñar piezas de carácter utilitario desarrolló la Cromointerferencia de color aditivo, 1974-1978, que desde hace 35 años ha visto millones de pisadas e innumerables equipajes.

Sin embargo, lo que hoy llama la atención a los viajeros, no es el patrón multicolor, o la importancia mundial del artista venezolano, o la historia del piso por el que transitan; sino el deterioro que presenta y parece aumentar con el pasar de cada temporada.

"Esta es una obra de arte espectacular. Uno regresa a Venezuela y lo primero que te recibe es la obra de Cruz-Diez, un hombre del que cualquier venezolano puede presumir ser su compatriota. Es una vergüenza regresar y conseguirlo deteriorado. Somos un país que no valora el arte. Lo mismo pasa con el mural de Zapata en el Universitario y con cientos de otras obras que no recuerdo", comenta la venezolana Regina Espinoza, quien regresaba de España a pasar las festividades con su familia.

El deterioro va por diversas dimensiones. En un recorrido se pueden visualizar 23 espacios con mosaicos despegados. De estos, por lo menos ocho, son de gran envergadura. También se observa el desgaste, fracturas y fisuras de diverso espesor, así como zonas con abultamientos. Al transitar por el pasillo se puede ver como al impacto de un equipaje grande con ruedas, una diminuta losa azul se desprende. "Eso pasa a diario. Siempre puedes conseguir un mosaiquito desprendido. Creo que el piso no estaba preparado para esos maletones y tanta carga", asegura uno de los trabajadores que plastifica equipajes.

"Como venezolano esperamos que se haga el mantenimiento correctivo necesario al aeropuerto de Maiquetía y a esta pieza. No puedo ni imaginar que corra la misma suerte del muro del Puerto de la Guaira", dijo Adolfo Castillo, quien se dirigía a Miami, refiriéndose al Muro de Inducción Cromática, derribado mandarriazos por la administración portuaria en 2006.

Otros no se sorprenden, pues es común la falta de mantenimiento. "En 15 años, la obra de Cruz-Diez en los silos del Puerto de La Guaira (Cilindros de Inducción Cromática, 1975) no ha recibido mantenimiento. Lo dejan perder de a poco", agrega la vecina Lorena González.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Se llevó a cabo en el Guataparo Country Club la exposición de Arte “Prehistoria y Futuro” del artista Marcelo Bottaro. En lo que se refiere a la Prehistoria ¿Cuál será su propuesta?

El Carabobeño 10 diciembre 2013

Cita de arte con “Prehistoria y Futuro”

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Tiffany Cachutt Florencio / Fotos: Robert Mogollón / rinst@el-carabobeno.com

Como parte del XV Torneo de Golf de la Cámara Petrolera Capítulo Carabobo siendo la Primera Copa Bridgestone, se llevó a cabo en el Guataparo Country Club la exposición de Arte “Prehistoria y Futuro” del artista Marcelo Bottaro.
Para inaugurar la muestra, los participantes en el torneo, organizadores e invitados especiales disfrutaron de un brindis en el que compartieron con el artista, conversaron entre amigos e iniciaron las actividades como parte de la competencia.
Ésta es la primera serie pictórica del artista, la cual resalta por la impronta enfocada en movimientos y en el misterio de lo ancestral. Toma en cuenta lo anterior y lo presente, como confluencia de tiempos, para de esta forma comunicar sentimientos, percepciones resultado de experiencias y expectativas de una cultura y sociedad.

sábado, 14 de diciembre de 2013

La información del hallazgo arqueológico fue aportada este jueves por el antropólogo Carlos Alberto Martín, a propósito de la conmemoración de los 20 años de la declaratoria de patrimonio mundial de Coro y La Vela de Coro.

Remodelación del Museo reveló la estructura

Hallazgo arqueológico de Mikve judío en Museo Alberto Henríquez de Falcón

Se utilizaba para realizar baños rituales de purificación. La fecha de la estructura data de 1.774. La información fue aportada este jueves por el antropólogo Carlos Alberto Martín, a propósito de la conmemoración de los 20 años de la declaratoria de patrimonio mundial de Coro y La Vela de Coro.

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El Mikve tiene una fecha de 1.774 (Ministerio para la Cultura)
EL UNIVERSAL
viernes 13 de diciembre de 2013 
En el museo Alberto Henríquez de Coro, en el estado Falcón, se reportó el hallazgo de un mikve judío, estructura que usan los devotos a esta religión para realizar baños rituales de purificación, según reseñó una nota de prensa de la Agencia Venezolana de Noticias (AVN). 

La información fue aportada este jueves por el antropólogo Carlos Alberto Martín, a propósito de la conmemoración de los 20 años de la declaratoria de patrimonio mundial de Coro y La Vela de Coro.

"Durante agosto pasado se realizó un descubrimiento arqueológico en la casa de la antigua familia Senior, en Coro, donde funcionaba el Museo Alberto Henríquez, que está remodelando la Gobernación de Falcón, lo que trajo consigo el hallazgo de una estructura que data de 1.774, aproximadamente, año cuando la familia Senior adquirió la casa", contó el investigador.

Explicó que tras reunirse con la comunidad hebrea de Venezuela en Caracas se documentó acerca del hallazgo.

"Es una estructura donde las mujeres de la época se bañaban como parte de sus creencias para purificarse cada cierto tiempo y los hombres que se iban a convertir al judaísmo también lo hacían, además de lavar utensilios de cocina en algunas oportunidades", detalló.

Asimismo, se conoció que la estructura es la única de este tipo excavada en Venezuela y posiblemente en el continente americano.

"Tan solo se han encontrado tres en Europa y ahora esta en el estado Falcón, de manera que seguiremos investigando, no excavando restos sino excavando sociedades", destacó.

Martín explicó que se encontraron capas de calicanto con tres pisos superpuestos separados por 5 centímetros cada uno, para reservar agua pura que no fuese tocada ni recolectada por el hombre y que no se filtrara hacia el suelo. "Se presume que estaba en un espacio libre sin techo y que el agua de lluvia era la que se reservaba", contó.

Otros restos
Durante la excavación se encontró también cerámica indígena que data de entre 300 y 1000 años después de Cristo, cerámica colonial, un centavo de 1876, piezas dentales de seres humanos, restos culturales y óseos, entre otros.

"Dimos con restos óseos de personas, de manera que esta casa Senior fue construida sobre un poblamiento indígena prehispánica y no colonial, como una vez se pensó. Estamos hablando de personas robustas de unos 2 metros de altura", contó Martín.

Mencionó además que los trabajos se realizaron con el apoyo de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (UNEFM), la Escuela de Antropología de la Universidad Central de Venezuela y la Oficina de Planificación y Diseño para las Áreas Patrimoniales de Coro y La Vela (Opedad).