lunes, 3 de junio de 2013

Henriqueta Peñalver Gómez, la huella de una familia dedicada a la educación en Venezuela

En una hacienda de café situada en el cerro de Monteoscuro, cerca de la pequeña población de San Antonio de Maturín (San Antonio de Capayacuar),al norte del estado Monagas, nace Henriqueta Peñalver Gómez el 28 de octubre de 1928, hija del matrimonio habido entre Manuel Saturnino Peñalver mejor conocido como Don Lico, y una bella sanantoñera, Candelaria Gómez. Ella como muchos de sus hermanos, sobre todo el más conocido, su hermano mayor el doctor Luis Manuel Peñalver,  fueron fundamentalmente educadores.¿Quién puede olvidar los valiosos servicios prestados al país por el Dr. Luis Manuel Peñalver como Ministro de Educación, rector fundador de la Universidad de Oriente y de la Universidad Metropolitana, inspirador de la creación de la Universidad Simón Bolívar, legislador, profesor de patología tropical y Vicerrector de la Universidad Central de Venezuela, además de una verdadera miríada adicional de otras responsabilidades, creaciones e iniciativas en el campo educativo nacional e internacional?
La maestra Henriqueta Peñalver formó parte de esa generación de educadores, que a partir de los años 1940 formaron una verdadera constelación de hombres y mujeres notables, en las aulas de clase o en la dirección de grupos escolares, campañas de educación de adultos y de alfabetización, donde compartían su entusiasmo y dedicación por la docencia y tenían esa capacidad para motivar e inspirar a la muchachada o a los adultos y ancianos, con su ejemplo personal, con sus conocimientos y con su entusiasmo contagioso. Se trata, retrospectivamente, de un caso interesante en la historia de la educación en Venezuela, por tanto la después doctora Henriqueta Peñalver se caracetrizó por su dedicación a la enseñanza  a lo largo de su existencia, asi fuera como historiadora en sus libros y exposiciones o como antropóloga Directora de Institutos de Rescate del patrimonio arqueológico y paleontológico de la Cuenca del Lago de Valencia o de la Casa de Los Celis, la obra de Andrés Pérez Mujica. a cuya casa en la Parroquia La Pastora de la capital carabobeña acompañé, para pasar la tarde con la viuda del escultor carabobeño, Doña Tatiana, a quien la unía una gran amistad, tanta que al morir la insigne dama, la obra de Pérez Mujica pasó a la guarda y custodia del Instituto de Antropología e Historia del Estado Carabobo en una sala especial de la Casa de Los Celis... Ese rasgo de docente por sobre todas las demás cualidades fue el más importante de su personalidad, por éso la estructura con que organizó el Museo de esas especialidades tanto en el Parque Recreacional Sur de Valencia, en la sede de Maracay y en la Casa de los Celis tenía ese objetivo didáctico...Recuerdo que el único periodista "cultural" del Diario más conocido y conservador de Valencia una vez en una de sus columnas comentó con desprecio, que la exposición que reseñaba desde la Casa de Los Celis "tenía un aire de haber sido montada por una maestra de escuela" tomando en término peyorativo lo que era un elogio de esa generación de maestros formados en los años y bajo los ideales del Dr. Luis Beltrán Prieto Figueroa, que tanto bien hicieron a las generaciones que nos formamos bajo la guía de tan insignes educadores quienes tenían sin distingo como cualidad esencial su sentido de responsabilidad ciudadana. En Henriqueta Peñalver ese rasgo, (que nadie cree) la llevó a mantenerse al margen de la militancia política común a su familia,  para mantenerse libre de compromisos ideológicos y partidistas y poder así obtener apoyo para sus proyectos e ideas de todos aquellos que sintiéramos la pasión que ella manifestaba ante cada una de las investigaciones y obras que emprendía, muchas de las cuales llevó a cabo con considerable y permanente éxito.
Creo representar asi objetivamente, a quienes lean este blog, la gratitud perenne que tenemos los niños y jóvenes venezolanos que en los años 50 y 60 nos formamos con los educadores como la doctora Peñalver por la huella profunda que nos dejó su calidad humana, sello indeleble del gran educador y servidor público, íntegro y patriota, que nos dio un ejemplo a tomar en cuenta por generaciones...Y que se ha perdido en estos años de supuestos avances tecnológicos...

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