domingo, 9 de junio de 2013

Urge que se le preste atención porque es una joya de la arquitectura colonial venezolana como la Casa de los Celis, en la avenida Soublette, sede del Museo de Antropología e Historia Henriqueta Peñalver que, con tantos sacricios atiende Carmen del Valle para conservar su valioso patrimonio con arte prehispánico y una colección de dibujo, pintura y escultura del magnífico artista valenciano Andrés Pérez Mujica.

El Carabobeño 09 junio 2013

Hoy y Después en Valencia

Alfredo Fermín
afermin@el-carabobeno.com
Dudamos de que, por nuestras constantes, quejas sobre deterioro que tiene el centro histórico de Valencia, se esté prestando atención a monumentos históricos de la ciudad. Pero lo cierto es que en esta nueva administración, hay evidencias de que se está rectificando para que no se pierda todo el hermoso patrimonio arquitectónico que heredamos desde la época colonial y de la segunda mitad del siglo XIX. 
El Puente Morillo, construido en 1817, por el general español Juan Pablo Morillo para unir San Blas con Valencia, está siendo restaurado con cuidado por Induval, luego de que un carro lo chocó y se llevó una buena parte de su mampostería. Hay proyectos para embellecerlo y mantenerlo como uno de los emblemas de la ciudd, para lo cual está planteado prohibir por su noble estructura el tránsito de automóviles. 
La Catedral está siendo restaurada por un equipo de expertos que tuvo en Caracas, iguales responsabilidades en la Cancillería y en la iglesia de San Francisco. Los trabajos se efectúan sin ningún tipo de promoción. De acuerdo con el proyecto, la renovación del templo más importante del estado será total, lo cual es un motivo de alegría porque solo un milagro evitó que las torres se desplomaran. Comentan que el presupuesto está asegurado para concluir los laboriosos dos trabajos porque fue una decisión del fallecido presidente Hugo Chávez de rendirle homenaje a la patrona del templo Nuestra Señora del Socorro, de la cual tenía un escapulario con su imagen que llevó hasta su muerte su abuelo, el legendario guerrillero Pedro Pérez Delgado, que la llamaba Maisanta. 
Nos satisfizo en estos días, que Juana, una vendedora de estampitas, señalando el andamiaje de hierro que cubre a la torre norte, nos dijo de lejos: ¡Fermín, por fin te hicieron caso! Hacía referencia a la insistente campaña que mantuvimos desde esta columna para que el Gobierno Nacional protegiera el templo más antiguo de la ciudad. 
EL BALCÓN DE FUJIMORI 
A la Casa de La Estrella también le hicieron un cariñito, la pintaron y le acondicionaron los jardines para una visita que iba a hacer el presidente Nicolás Maduro, con la finalidad de colocar en el salón de sesiones, la réplica de la espada del Libertador. En cambio asistió al Capitolio y habló desde el balcón del Capitolio, que Marlene Piña y quien suscribe bautizamos como el balcón de Fujimori, quien lo inauguró cuando el presidente peruano visitó al gobernador Henrique Salas Römer, quien había restaurado regiamente el Capitolio. 
El presidente Maduro habló el lunes en la noche, a sus simpatizantes, reunidos en la plaza Sucre que ha sido restaurada con aciertos, por el gobierno de Carabobo, porque se mantuvo su tradicional estilo con la estatua del Mariscal de Ayacucho embellecida con un color dorado y el artístico mural de Braulio Salazar, una de las pocas obras de estilo abstracto geométrico realizada por el gran pintor valenciano. 
En la transmisión del acto por televisión se apreciaba de manera espléndida la Casa de los Hernández de Monagas, sede de la Escuela de Teatro Ramón Zapata  que se está cayendo por dentro. Urge que se le preste atención porque es una joya de la arquitectura colonial venezolana como la Casa de los Celis, en la avenida Soublette, sede del Museo de Antropología e Historia Henriqueta Peñalver que, con tantos sacricios atiende Carmen del Valle para conservar su valioso patrimonio con arte prehispánico y una colección de dibujo, pintura y escultura del magnífico artista valenciano Andrés Pérez Mujica. 
La casa donde nació el escritor y diplomático José Rafael Pocaterra, en la calla Colombia cruce con Anzoategui, está en funcionamiento luego de la restauración que se inició durante la gestión de Paco Cabrera y concluida en la presente administración del alcalde Edgardo Parra. En el inmueble están funcionando la Fundación para la Cultura (Fundacultura) y el consejo comunal de la parroquia. La reconstrucción quedó muy bonita por lo cual debe conservarse, de acuerdo con el proyecto original para evitar que se le den otros usos, con actividades diferentes a la creación y a la  promoción cultural. 
EL EJEMPLO DE LUIS OVALLES 
La que se conserva intacta  es la Casa Páez, en la avenida Boyacá cruce con Páez. Allí funcionan la  Sociedad Bolivariana y la Sociedad Amigos de Valencia. Quienes visitan el inmueble coinciden en afirmar que éste es el más hermoso museo histórico de Valencia por la autenticidad de su arquitectura y por la esmerada atención que reciben los visitantes. 
El general José Antonio Páez adquirió la casa después de la Batalla de Carabobo y se residenció en ella, desde 1828 cuando la mandó a decorar con el pintor Pedro Castillo, abuelo de Arturo Michelena. De su autoría son  las pinturas sobre  batallas por la Independencia en las que participó el dueño de la casa. Esas obras, pioneras del muralismo en Venezuela, se han conservado a pesar de que en la época de la dictadura de Juan Vicente Gómez, la casona fue sede del cuartel de Policía y cárcel de prisioneros políticos. 
 La Casa Páez fue adquirida en 1908 por el gobierno de Carabobo durante la administración de Samuel Niño. En 1960, el gobernador Francisco Melet la entregó en comodato a la Sociedad Bolivariana, representada por monseñor Gregorio Adam, obispo de Valencia. Desde entonces, siendo un adolescente, don Luis Ovalles Urriola se ha entregado, con admirable devoción, a la conservación y al cuidado de esta joya arquitectónica y de su patrimonio. 
La ciudad está en deuda con este promotor cultural que desinteresadamente ha actuado como curador de la Casa Páez, durante más  50 años, sin devengar más  sueldo que la satisfacción de mantenerla con señorío como un centro cultural de primer orden y como un atractivo turístico que pone diariamente a los sectores populares, en contacto con nuestra cultura, nuestra historia y nuestra tradiciones populares. 
Esta ha sido la obra magnífica de don Luis Ovalles Urriola a quien, los más importantes sectores, incluyendo la Sociedad Bolivarina de Venezuela -de cuya junta directiva nacional forma parte- reconocen como un baluarte de nuestra cultura por lo cual es acreedor del cariño y del aprecio de esta ciudad.  

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